Cultura

Bartolomé Esteban Murillo

Bartolomé Esteban Murillo es uno de los pintores más importantes de la historia de Sevilla y España

Bartolomé no solamente se encargó de pintar multitud de obras, sino que también formó un gran número de discípulos y seguidores que mantuvieron su legado durante varias décadas.

Asimismo, Bartolomé fue el pintor español más conocido fuera de España, puesto que su influencia en el arte lo llevó a ser conocido en distintos países.

 

Biografía de Bartolomé Esteban Murillo

Bartolomé Esteban Murillo nació en el año 1617 en Sevilla y fue bautizado el 1 de enero de 1618. Falleció el 3 de abril de 1682 al estar realizando un encargo en Cádiz.

La fecha exacta del nacimiento de Murillo es incierta, pero se piensa que nació a finales de 1617 porque fue bautizado el 1 de enero de 1618 en la parroquia de Santa María Magdalena de Sevilla.

Sevilla en el siglo XVII era la ciudad más poblada de España, lo que la convertía en una de las más importantes de Europa en la época.

La familia de Bartolomé era bastante amplia, puesto que tenía catorce hermanos, de los cuales él era el menor. Su padre era Gaspar Esteban, un reconocido barbero cirujano de la época, y María Pérez Murillo su madre.

Lo cierto es que el padre de Murillo era una persona rica, que tenía distintos bienes inmuebles, los cuales arrendaba para ganar dinero.

Con tan solo nueve años de edad, el pequeño Bartolomé quedó huérfano de padre y madre, por lo que quedó a cargo de Ana, una de sus hermanas mayores.

Ana estaba casada con otro barbero cirujano llamado Juan Agustín de Lagares. Entre los dos se encargaron de cuidar de Murillo y lo más probable es que los tres mantenían una buena relación, puesto que hasta los 28 años de edad no se mudó. De hecho, lo hizo porque había contraído matrimonio.

 

Estudios de Bartolomé Esteban Murillo

La información acerca de los primeros años de vida de Murillo es muy poca, pero lo más seguro es que su formación artística hubiera empezado antes de los quince años de edad.

Se cree que Murillo se formó en el taller de Juan del Castillo, quien estaba casado con una hija del tío y padrino de Bartolomé, Antonio Pérez.

El estilo de Castillo se caracterizaba por la amable expresividad de sus rostros y también la sequedad del dibujo. En las primeras obras de Murillo, pintadas entre 1638 y 1640, la influencia de Castillo es bastante notable.

 

Matrimonio y primeros trabajos de Bartolomé Esteban Murillo

Murillo vivía en la casa de su hermana mayor hasta que en 1645 se casó con Beatriz Cabrera Villalobos y se fue a vivir con ella. 

La pareja tuvo diez hijos, sobreviviendo únicamente cinco. De los sobrevivientes, solo Gabriel continúo con el trabajo de pintor que tenía su padre.

En 1645, Murillo también obtuvo su primer encargo importante. Se trataba de los once lienzos para el claustro chico del convento de San Francisco de Sevilla. Tardó tres años en completarlos. Sin embargo, esos cuadros se perdieron durante la Guerra de la Independencia.

Los lienzos tratan sobre santos de la orden franciscana.

 

1649, el año de la peste

1649 fue un año muy malo para Sevilla, ya que apareció la peste, la cual arrasó casi con la mitad de la población de la ciudad.

En ese año y los posteriores, Murillo no realizó ningún trabajo tan importante como el de 1645. Aunque sí se encargó de pintar imágenes de devoción.

Algunas obras destacadas de esta época fueron la Sagrada Familia del pajarito, la Virgen con el Niño, el Joven mendigo o el Niño espulgándose. Asimismo, en 1650 dibuja el primer retrato documentado, Don Juan de Saavedra.

Durante el siglo XVII, la demanda de pinturas religiosas en Sevilla era bastante alta, por lo cual Murillo se dedicó, más que todo, a ese tipo de trabajos.

 

Los mejores años de Bartolomé Esteban Murillo

Cuando la peste azotó la ciudad de Sevilla, Murillo viajó a Madrid en 1658. Sin embargo, lo cierto es que se desconoce las verdaderas razones por las que visitó la capital española. Aunque la teoría más aceptada es que lo hizo por influencia de Francisco de Herrera el Mozo, quien le dijo que la pintura en esa ciudad estaba muy avanzada.

Al regresar a Sevilla, Murillo creó la fundación de la academia de dibujo en 1660. El objetivo de esta organización era que los pintores pudieran perfeccionar su dibujo anatómico del desnudo, sin importar si eran experimentados maestros o simplemente aprendices.

En 1660, Murillo también pintó una de sus obras más famosas, el Nacimiento de la Virgen, que se encuentra en el museo del Louvre.

En esa obra es posible observar a un grupo de matronas y ángeles, mientras que en el fondo está Santa Ana a la izquierda y a la derecha dos doncellas secando unos pañales. 

Otros encargos demasiado importantes que recibió durante esa época fueron el retablo del monasterio de San Agustín, Santo Tomás de Villanueva repartiendo limosna y cuadros sobre las obras de misericordia del Hospital de la Caridad.

 

Los últimos años de vida de Bartolomé Esteban Murillo

En 1671 se encargó de realizar las pinturas de la iglesia de la Caridad de Sevilla, que actualmente se encuentran repartidas en museos de Londres, San Petersburgo y Madrid.

En 1681 inició el proyecto de pintar Los Desposorios de Santa Catalina de la iglesia de los Capuchinos de Cádiz. Desafortunadamente nunca pudo terminarlo, ya que cuando se encontraba trabajando en él sufrió un accidente al caer desde un andamio, por lo cual murió el 3 de abril de 1682.

 

Obras notables de Bartolomé Esteban Murillo

A lo largo de su vida, Murillo pintó un gran número de anunciaciones, niños e inmaculadas. Por eso, es posible encontrar un gran número de obras notables de él, de las cuales muchas están expuestas en los principales museos del mundo.

 

Joven mendigo (1645)

Fue pintada por Murillo entre 1645 y 1650 en óleo sobre lienzo y con una medida de 137 cm de alto por 115 de ancho. La obra está expuesta en la actualidad en el Museo del Louvre. Es una obra que pertenece al estilo barroco.

En el cuadro se puede observar un cesto con manzanas y un cántaro de barro. Por otra parte, en el suelo se aprecian restos de crustáceos y camarones mezclados. En la parte izquierda se encuentra una ventana que ilumina a un niño cabizbajo. La iluminación es un fuerte claroscuro, característico de la época barroca.

 

Sagrada Familia del pajarito (1650)

Es una obra pintada por Murillo en 1650 bajo la técnica de óleo sobre lienzo y que, además, pertenece al estilo barroco. Se encuentra expuestas en el Museo del Prado de Madrid. Sus medidas son 144 cm por 188 cm.

Destaca por ser una obra muy importante de Murillo y en ella están representados San José, la Virgen María y el niño Jesús, lo que da a entender una escena familiar. 

Asimismo, él se encargó de dibujar un pequeño perro jugando con el niño Jesús, lo que puede significar que el hijo de Dios también compartía con los animales.

 

Niños comiendo melón y uvas (1650)

Es una pintura al óleo de estilo barroco pintada entre 1645 y 1650. Se encuentra expuesta en la Pinacoteca Antigua de Múnich. Sus medidas son 145,6 cm por 103,6 cm.

En la obra están representados dos niños sentados que comen fruta. El de la derecha come un gran melón y en una de sus manos está un cuchillo, además de varios trozos en el piso. El de la izquierda voltea un poco la cara para observar a su amigo, mientras está comiendo uvas.

 

El Nacimiento de la Virgen (1660)

Es una de las obras más conocidas de Murillo y la técnica utilizada es el óleo sobre lienzo. Actualmente se encuentra expuesta en el museo del Louvre. Su tamaño es de 185 cm por 165 cm.

Murillo se basó en lo que veía a diario en Andalucía para pintar esta obra, ya que lo único representativo de la religión son los ángeles. También destaca el juego de luces.

En la obra aparecen importantes personajes, como es el caso de la Virgen María, Santa Ana o también San Joaquín.

 

Santas Justa y Rufina (1666)

Es una obra de óleo sobre lienzo perteneciente al estilo barroco. Está expuesta en el museo de Bellas Artes de Sevilla. El tamaño es de 200 cm por 176 cm.

En la pintura están representadas las hermanas Justa y Rufina, dos santas sevillanas del siglo III. Las dos sostienen en sus manos la Giralda, puesto que según la tradición, ellas fueron las que impidieron que el minarete se cayera durante el terremoto de 1504.

Alrededor de los pies de las santas están unas vasijas de barro, ya que el padre de ellas era alfarero. Asimismo, se puede observar una hoja de palma del martirio que se le coloca a los mártires.

 

Los niños de la concha (1675)

Es un cuadro que utiliza la técnica de óleo sobre lienzo y que pertenece al estilo barroco. Sus medidas son 104 cm por 124 cm.

En la obra están representados Jesús y Juan el Bautista, acompañados en lo alto por tres ángeles y en la parte inferior izquierda una oveja.

Jesús le da de beber agua a su primo, Juan el Bautista, mientras este observa detenidamente el suelo.

 

El martirio de San Andrés (1682)

Es una pintura de óleo sobre lienzo de estilo barroco. Está localizada en la actualidad en el Museo del Prado de Madrid. Su tamaño es de 123 cm por 162 cm.

En la obra se puede observar a San Andrés atado a una cruz con forma de equis, que según la historia murió de esa manera. A su alrededor hay varias personas que miran el acto y también unos caballos con jinetes.

Como dato curioso, en la parte inferior izquierda Murillo dibujó un hombre con su perro, que casi siempre es el animal que aparece en todas las pinturas de Murillo 

 

Discípulos de Bartolomé Esteban Murillo

Bartolomé Esteban Murillo tuvo durante su vida muchos discípulos directos e indirectos, además de un gran número de seguidores. De ellos, la mayoría intentó imitar las composiciones y modelos de él sin mayor éxito.

De todos los discípulos, probablemente el más conocido fue Francisco Meneses Osorio y también se sabe que era muy cercano a Murillo. Asimismo, Cornelio Schut o Pedro Núñez de Villavicencio fueron muy cercanos.

 

Francisco Meneses Osorio

Se encargó de continuar el estilo que tenía Bartolomé Esteban Murillo en sus pinturas. Por ejemplo, él completó el trabajo comenzado por su maestro en la obra de Santa Catalina de la iglesia de los Capuchinos de Cádiz.

Meneses también nació en Sevilla y comenzó a pintar desde temprana edad. Además, perteneció a la Academia de Pintura fundada por Murillo. Se convirtió en pintor independiente desde 1663.

Entre las obras más conocidas de Meneses se encuentran la Virgen de los Dolores, la Virgen de los Reyes, San Juan Bautista niño, San José con el niño y San Miguel Arcángel.

 

Cornelio Schut

Era un pintor nacido en Amberes (actual ciudad de Bélgica) que se cree llegó a Sevilla ya formado como tal.

Durante su estancia en Sevilla, Cornelio Schut demostró tener una gran cercanía con Murillo y así se evidencia en varias de sus obras. No obstante, nunca llegó a igualar el trabajo de su maestro, como sí lo logró Meneses.

Entre sus obras conocidas están la Inmaculada Concepción, la Imposición de la casulla a San Ildefonso y el Niño Jesús dormido sobre la Cruz.

 

Pedro Núñez de Villavicencio

En realidad, se cree que Núñez era más un amigo de Murillo que directamente su discípulo; aun así, en sus obras se notan ciertas influencias de él. Además, era caballero de la Orden de Malta.

Núñez era sevillano y fue alumno del propio Murillo y de Mattia Preti. Una de sus principales características era retratar y así lo confirman muchos historiadores del arte.

Entre las obras conocidas de él están Niño atacado por perros, Niño espulgando a un perro y Santa Ana, la Virgen y el Niño.

Murillo también tuvo otras personas cercanas, como Juan Simón Gutiérrez, Esteban Marqués de Velasco, Sebastián Gómez y Jerónimo de Bobadilla.

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