El cachorro Sevilla
Tradición

El cachorro Sevilla

Una leyenda que para muchos carece de significado, para los sevillanos representa el todo en cuanto a la cultura de su región. Y es que como en todas las poblaciones, las leyendas nunca dejan de escucharse, algunas ciertas, otras son solo fábulas de sus habitantes. La diferencia entre esta leyenda del Cachorro de Sevilla y otras leyendas es que esta se pudo constatar de acuerdo con todas las investigaciones realizadas en torno a esta, las cuales dieron por confirmado que los hechos fueron tal cual los contaron los pobladores alrededor del 1600.

Como inicio la leyenda “El cachorro Sevilla”

Un hombre que notaba la visita constante de un gitano en su barrio, Triana, empezó a cuestionarse dentro de sí sobre el motivo real de la visita contante de este. Con el paso de los días supo que al hombre lo apodaban el cachorro. Tal fue la incertidumbre de este hombre con respecto a la visita de este gitano, que llegó incluso a pensar que iba a Triana con la única finalidad de encontrarse con la mujer de él.

Movido por los peligrosos celos, este hombre lo espero un día, a escondidas, cuando sabía que el gitano visitaría la Venta Vela. El gitano llegó, totalmente inocente de lo que pudiera ocurrir y se dispuso a sacar agua del pozo, donde se acostumbraba a sacar agua junto a la venta. Acto seguido, solo se supo que se le dieron siete puñaladas que terminaron ocasionándole la muerte.

El cachorro Sevilla

Algunos pobladores afirman que un escultor estaba presente en el lugar en el momento en que suscitaron los acontecimientos, el cual pudo presenciar la agonía a la que fue sometido el gitano apodado el Cachorro luego de que le propinaran semejante castigo. Este escultor quedó tan impactado con la mirada de sufrimiento que el cachorro transmitía, que se dispuso a plasmarla en la escultura que estaba realizando en esos días, lo cual logró con mucha naturalidad, puesto que la imagen logró quedarse grabada por completo en su mente.

Posteriormente, las investigaciones relacionadas con el suceso dieron con que la realidad en el asunto era que, este gitano si iba a visitar a la mujer del hombre celoso, porque en realidad, esta era su hermana bastarda.  Como para la fecha aún se consideraba una deshonra el simple hecho de ser un hijo bastardo, este hombre quiso tanto seguir visitándola, como mantener en secreto el hecho, motivo por el cual fue acusado de estar cometiendo adulterio con esta mujer.

Escultura de la leyenda de cachorro Sevilla

La imagen que el escultor talló, fue conocida como el Cristo de la Expiración, el cual muestra la cara del gitano en su momento de agonía, según relató el mismo escultor, la cual pasea en Sevilla durante la semana santa. Debido a las afirmaciones del escultor, quien dice que la inspiración total para las facciones de su escultura fue el gitano, todos los pobladores llaman al Cristo de la Expiración, el Cachorro.

El cachorro Sevilla

Otras voces cuentan la historia del Cachorro de Sevilla

Algunos pobladores, con un poco más de datos en los acontecimientos afirman que, todo inicia cuando a finales del siglo XVI, en el barrio sevillano de Triana los pobladores encontraron una figura de la virgen oculta en un pozo. Esto rápidamente llevó a creer que se debía al intento de los pobladores de conservar tanto su cultura como sus creencias durante el periodo en que fueron invadidos por los árabes.

Esta imagen pronto se volvió en la devoción de gran cantidad de pobladores de la zona, quienes a base de todas las limosnas recolectadas realizaron una hermandad, en torno a la imagen milagrosamente encontrada. Poco después, se fusionó esta, con otra hermandad, y adoptaron el nombre de Hermandad de la Sagrada Expiración de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima del Patrocinio.

Los pobladores que cuentan esta parte de la historia afirman que, el Cachorro era un hombre de unos treinta años aproximadamente, que era considerado como un hombre muy bien parecido. Este hombre destacaba en cualquier lugar que llegaba debido a sus habilidades para tocar instrumentos como la guitarra, sin mencionar su agradable canto jondo.

Aun cuando no se le habían conocido amores, se sabía que gran cantidad de gitanas suspiraban por él. Era un hombre totalmente apartado del círculo social. Se sabía, puesto que en las juergas de las tabernas o en las fiestas gitanas, siempre se mantenía totalmente alejado de la muchedumbre. Era hombre taciturno, serio, pero sobre todo, se consideraba un hombre reconcentrado.

Poco a poco la popularidad del Cachorro fue creciendo en medio de la población, y junto con eso, los rumores en torno a él, y su extraño comportamiento. Algunas afirmaban que tenía un amor prohibido al otro lado del río, en los barrios señoriales. Se volvió costumbre toparse tanto con este gitano, que incluso si este se desaparecía por unos días, ya todos los pobladores sabían que se hallaba en algún lugar donde no era común encontrarse con gitanos, en la orilla de un río.

Como los rumores en torno al cachorro eran ya costumbre, se empezó a correr la noticia de que tenía un romance con una jovencita de muy buena familia, pero que al su familia no aceptar la relación, el gitano se mantenía siempre serio, quizás buscando la forma de encajar en dicha familia.

Con los días, este hombre empezó a ser buscado, se sabía que por un hombre que en ocasiones iba a pie, otras a caballo, muy bien vestido, quien afirman los pobladores que debió notar algo, puesto que los gitanos nunca hablan de más, y menos cuando se trata de alguno de los suyos.

Después de que este hombre le propinara al Cachorro las puñaladas que le ocasionaron la muerte, Ruiz Guijón, presente en el lugar de los hechos, logró plasmar el rostro de agonía del gitano en el momento de su muerte.

No hay pruebas de que ninguna de las historias sea la verdadera. Te invitamos a que visites la imagen del Cachorro, y decidas tú mismo a qué historia puede pertenecer su expresión.

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